
La compañía monopolizó las salas y limitó proyección del cine argentino. Aunque todos las grandes empresas de Hollywood se benefician con los grandes lanzamientos, no hubo ninguna más beneficiada que la creadora de Mickey, según un informe de diario BAE.
No solo las dos películas más taquilleras del año pasado le corresponden –incluyendo la única que logró superar la barrera de los dos millones de entradas vendidas– sino que llegó a ocupar más de un tercio de las pantallas de las que se disponen en el país con un solo título.
En mayo, Disney logró un lanzamiento récord con 220 copias, lo que en la práctica implicó que luego ocupase 342 pantallas (cada copia, en un complejo multisalas, pasa por más de una “pantalla” gracias al sistema de interlock, que permite el viaje de la película de una sala a la otra).
Tres semanas más tarde, la firma UIP rompió el récord con el estreno de Kung Fu Panda 2, que lanzó 269 copias. Pero luego el récord volvió a ser quebrado por la Disney con las 272 copias (que implican casi 400 pantallas) con Cars 2, el film que fue récord del año con más de dos millones de espectadores.
El segundo, previsiblemente, fue Piratas del Caribe 4. De todos modos, el récord absoluto de copias –aunque fue el único film de la Warner con tal volumen– fue Harry Potter 8, con 304. Pero si a los títulos de la empresa del Ratón Mickey se le suma Enredados, resulta ser la empresa con más títulos en el top ten anual.
¿Cuál es el problema? Simple: que estas películas ocupan con cada lanzamiento una cantidad creciente de pantallas. Esto implica necesariamente una reducción de espacio para el cine que no proviene de Hollywood, especialmente el nacional, que se quedó este año con la peor proporción del mercado desde hace más de una década.
El INCAA, en el último trimestre, impuso un canon a la cantidad de copias para evitar esta concentración, además llevada a cabo por un aparato publicitario extraordinariamente grande. Pero dado que se trata de una cantidad fija de entradas de acuerdo con la cantidad de copias –y no de pantallas ocupadas, por otro
lado– resulta irrisorio.
El canon máximo es de el equivalente de 1.200 tickets cinematográficos si un film estrena con 120 o más copias. Ahora bien: Cars 2 vendió más de 440.000 entradas en su fin de semana de estreno. La medida, por lo tanto, no impide que continúe la concentración de la oferta en las no más de 800 pantallas de las que dispone el territorio argentino (la propia Liliana Mazure, presidenta del INCAA, se mostraba preocupada por la situación a mediados de 2011, y expresó que se requieren por lo menos 500 pantallas más en el interior del país.
El negocio para las majors, Disney entre ellas, sigue creciendo, en detrimento del espacio para, incluso, el cine nacional, cuyos lanzamientos quedan muchas veces a la deriva o se retrasan –es lo que sucedió con films premiados como Medianeras o Las Acacias– para dar espacio a estos tanques.
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