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 Pura imaginación

24.01.2012   

Renovar tu vestuario puede ser muy barato

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Las ferias americanas, una buena opción (Imagen ilustrativa).
Las ferias americanas, una buena opción (Imagen ilustrativa).

Con onda creativa podrás cuidar el bolsillo o simplemente conseguir aquellas prendas retro que ya no encontrás en otros negocios. Las ferias americanas son una gran opción. Todos los detalles en un informe especial de Libre, el suplemento dominical de Diario Crónica.

Comprar ropa en una feria americana puede ser una muy buena alternativa. No solo es ideal para cuidar nuestra economía debido a los precios accesibles que ofrece, sino que es una gran posibilidad de encontrar aquellas prendas que tanto estuvimos buscando pero que en las vidrieras de los negocios convencionales ya no están.

En este tipo de paseo de compras podemos conseguir indumentaria de primera marca y accesible para cualquiera, y con algunos pesos podremos cambiar nuestro vestuario. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y, si no estamos atentos y prestamos atención a algunos pequeños detalles, nuestra compra puede ser un fracaso. Por eso es importante seguir algunos consejos a la hora de adquirir ropa usada.

En primer lugar, en el paseo por una feria americana debemos inspeccionar cada prenda en su totalidad y comprobar que está en condiciones. No debe estar deslucida y ajada, ni presentar los famosos peeling, es decir las bolitas de tela que se forman por el uso. Otro dato básico es la composición de la tela para, de esa manera, saber si nuestra piel podrá respirar correctamente. Con solo ver la etiqueta bastará para confirmar ese detalle. Otra característica a analizar es si las costuras son prolijas, ya que de ellas depende la caída de la prenda y cómo queda luego en el cuerpo.

Otros defectos que puede presentar la ropa usada son las manchas rebeldes que difícilmente puedan removerse o las roturas. En ese caso, aunque el precio sea tentador, no debemos comprarla, ya que cualquier arreglo quedará mal y esa indumentaria seguro no formará parte de nuestro guardarropa.

Por otra parte, debemos tener “buen ojo” para establecer cuáles son las prendas que pueden arreglarse fácilmente, ya que algunas necesitan reparaciones que pueden hacerse sin inconveniente como ruedos, zurcidos o la incorporación de algún botón que falte. Estas son cuestiones pequeñas que no solo son sencillas de resolver, sino que nos permiten revivir viejas ropas y convertirlas en una alternativa vintage o retro para poder lucirlas con estilo.

También tenemos que estar muy atentos a esos vestidos o remeras que, si bien no son de nuestro talle, podemos acomodar a nuestro físico. Además, muchas veces un pequeño cambio casero, ya sea con algún corte o el uso de apliques, convierten a una prenda insulsa en una con mucha expresión. Lo mismo ocurre con los accesorios, como por ejemplos las carteras, a las que podemos cambiarle el look con pañuelos, dijes u otros adornos. Solo es cuestión de imaginar y crear.

Por último, hay que tener en cuenta que las ferias americanas son también una gran posibilidad para conseguir vestidos o trajes para fiestas y ocasiones especiales en las que realmente no vale la pena comprar algo nuevo para usarlo tan solo una vez. Lo mismo pasa con el calzado para niños o adolescentes, quienes aumentan de talle a cada mes. Para ellos, seguramente habrá lindas zapatillas o zapatos de marca con muy poco uso.

Sin dudas, estos “shoppings económicos” constituyen una gran chance para encontrar lo que en las vidrieras de los centros comerciales no podemos hallar. Y lo bueno es que son cada vez más las ferias americanas que se instalan en distintos barrios. Pero no solo eso: la nueva modalidad de quienes disponen de este tipo de negocios pasa por alquilar un local comercial en cualquier punto bien concurrido por transeúntes para vender la indumentaria todos los días, sin necesidad de formar parte de una feria organizada una jornada determinada en alguna plaza, lo que hace que ya sean cada vez más los sitios donde se puede conseguir ropa usada.

Tal es el caso de la porteña avenida Rivadavia, en los barrios de Flores y Caballito, donde estos locales son cada vez más frecuentes. Los otros puntos con una gran variedad de prendas económicas y usadas en la Capital Federal son la plaza situada en la avenida Corrientes y Dorrego, en Chacarita, y el parque Lezama de San Telmo, donde los fines de semanas se instala una gran cantidad de puestos callejeros. Por su parte, en el conurbano bonaerense y en muchas ciudades del país, esta modalidad de venta suele darse cerca de las estaciones de trenes, donde miles de personas pasan a diario y aprovechan los buenos precios de las prendas.



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