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 Ya se acerca Noche Buena

19.12.2011   

Una elección inteligente

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En Crónica Libre encontrarás todo lo que necesitas saber.
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Faltan pocos días para las fiestas y, en el medio de las compras y los brindis con amigos, se cuela el conflicto principal para casi todos: ¿con quién pasarlas? ¿Con la familia, con compañeros o solos? Las claves para que entre este ajetreo y estrés se pueda negociar lo mejor para cada uno, en Crónica Libre.

En muchas familias la discusión sobre con quiénes pasar las fiestas lleva días, en otras meses y en algunas ¡¡¡años!!! Pero ¿por qué es tan complicado? En realidad decidir genera conflictos internos entre lo que cada uno desea y lo que se “debe” hacer. Por eso lo primero es buscar el camino más saludable para negociar ya que son situaciones que se repiten todos los años. En este caso es saludable aprender definitivamente a dialogar y establecer ciertos acuerdos ya sea con la pareja, la familia o los amigos, respetando la decisión del otro, siendo flexibles ante circunstancias especiales y aceptando el acuerdo.

Diciembre es un mes cargado de sensibilidad porque es un tiempo de replanteos donde además se tiende a hacer un balance que no siempre deja saldos positivos, pero también el espíritu de unión se hace muy presente y el deseo de pasarla con los que uno realmente quiere, más fuerte. Estamos más sensibles y, si bien es importante y saludable satisfacer este deseo, a veces no es del todo posible.

Mi familia o la tuya

En muchos casos, estar en pareja implica elegir entre la familia propia y la política para pasar una de las celebraciones y acompañar a la persona que amamos en un plan que quizá no es el ideal en nuestro imaginario. Y es ahí donde comienzan los conflictos, muchas veces producto de la incapacidad de ceder. Por eso, y para evitar que esto suceda o al menos intentarlo, hay una serie de consejos claves a tener en cuenta:

Conciliar: en todos los órdenes de la vida es necesario y recomendable concertar con la pareja. Así como se puede acordar el barrio en el que van a vivir o el colegio al que irán los chicos, en las fiestas también se puede. Esto significa pactar desde el respeto y el amor, no imponer lo que se quiere o plantearlo desde un lado competitivo.

Dejar de lado el egoísmo: puede que alguno de los familiares de él o de ella no nos caiga nada bien pero, si no se trata de algo realmente irreconciliable, es bueno dejar de lado el orgullo y acompañar a la pareja. Durante la reunión, puede ayudar estar cerca de las personas más afines a uno y disfrutar junto a ellos tratando de tomarse con humor las distintas situaciones. En el caso de que los problemas sean mayores y realmente ver a la familia política signifique un sufrimiento, es conveniente hablarlo mucho antes de que lleguen las fiestas para tratar de encontrarle una solución desde el respeto y evitar el sometimiento a una mala situación.

Ir con la idea de pasarla bien: dicen que la energía positiva atrae la buena onda. Entonces ir a las reuniones relajado, de buen humor y con la idea previa de pasarla bien puede ayudar positivamente a que así suceda. En cambio, una postura negativa invita a pasarla mal y a afectar con esa actitud a la pareja.

No al reproche: si elegimos libremente y las cosas no resultan, no valen los reproches. Por eso no es justo que el regreso a casa se convierta en una tortura. Para evitar que eso suceda, la decisión de pasar una o ambas fiestas en la casa de la familia política debe ser producto de la conciliación y no de una batalla ganada por uno de los dos.

¿Invitada o anfitriona?

Si tenés la posibilidad de elegir ser invitada o anfitriona, reflexioná un ratito antes de decidirte. Pensá si tenés pendientes refacciones en tu casa o si te sentís de ánimo para atender a tanta gente; en caso contrario, amablemente cedé el protagonismo y disfrutá siendo invitada. En caso de que decidas recibir en tu hogar tené en cuenta:

● Las fiestas implican reunirse en familia de una manera diferente y especial. Por eso importante que las disfrutes y hagas todo lo que esté a tu alcance para que tu familia también pueda hacerlo.

● No te desanimes ante posibles imprevistos porque siempre es probable que a último momento algo falle. Pensá que una fiesta no es un examen. Si no lo entendés así, no seas anfitriona.

● Elegí un menú apto para todos

● Si vas a hacer regalos para todos recordá no generar celos. Algo personalizado y simple para cada uno es una buena opción.

Otras navidades

Hay diversos modos de vivir estas fiestas y, aunque existen aspectos que son comunes a la mayoría, cada hogar tiene su forma particular de sentir y celebrarlas. También hay diferencias en las costumbres navideñas: en Nochebuena muchas familias acuden a la Misa del Gallo; en otras se celebra la venida de Papa Noel y se reparten esa noche los regalos; varias esperan las doce de la noche para encender los muñecos y tirar fuegos artificiales; en tanto en algunos hogares se aguarda ese momento para un brindis tranquilo y reflexivo. Lo importante, si somos invitados, es aceptar y ser respetuoso de los ritos y costumbres que cada familia practique e intentar compartirlos con buena onda.



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